A Yerai, Dumbi, Juanjo y Dani Rodrigo. Ellos son las montañas







En este blog podrás encontrar información acerca de uno de los sectores de Picos de Europa más desconocidos para el montañero amante de "La Peña". Toda la información que contiene el mismo es fruto de años de trabajo, investigación y caminatas por parte del autor de este blog, por lo tanto la información que se da sobre la vertiente lebaniega del Macizo Oriental es fruto de una visión muy personal, basada en las horas y horas de investigación recorriendo cada insignificante rincón que aquí describo.

Mi mayor respeto y agradecimiento a todos aquellos ganaderos, vecinos y PASTORES con los que he charlado y gracias a los que he podido conocer todos aquellos sedos y senderos por ellos recorridos en otras épocas. Ellos son los verdaderos protagonistas de los Picos de Europa. Mucho antes que mineros y montañeros ellos recorrieron La Peña.

viernes, 30 de diciembre de 2016

El Conchizu y el Ciruenzo. Las cumbres de Cabañes.


Casi todas las publicaciones existentes sobre los Picos de Europa marginan u olvidan el pequeño rincón del macizo oriental presidido por las cumbres del Conchizu y el Ciruenzo. Estas cimas suelen quedar al margen de las miradas de los montañeros, debido principalmente a su escasa altura o a su forma redondeada, poco atrayente para un excursionista únicamente ávido de cumbres esbeltas y de alturas superiores.

Es de justicia darnos un pequeño paseo por la vertiente de estas cumbres bajo las que se resguardan los pueblos que sobreviven en sus faldas: Cabañes, Penduso y el barrio de Trescoba.  Este pequeño sector del macizo oriental de los Picos de Europa nos ofrece la posibilidad de conocer rincones y parajes de gran interés para el amante de la naturaleza, e incluso, sin la necesidad de adentrarse en el macizo, nos permite admirar lugares de indudable belleza como el castañar del Habario y el castañar del Llano de San Juan, en la carretera de Pendes a Cabañes, en donde existe una zona de recreo y desde donde podemos contemplar una magnifica panorámica de las cumbres del Ciruenzo y el Conchizu .

El Conchizu y el Ciruenzo con Cabañas a sus pies visto desde el Castañar del Habario. En la imagen se observa la subida por la Cuesta Tiñines, pasando por la cueva de Cuedávanes, hasta alcanzar la cumbre del Conchizu y el acceso desde Cuedávanes a Coarrina (Mina Coarrina) por encima de la Valleja de Los Bodegos 1. Conchizu 2. Ciruenzo 3. La Jorcá
4. Cuedávanes 5. La Valleja Los Bodegos 6. Cuesta Tiñines 7. Pico La Cervid 8. Cuesta Loseros 9. Coarrina 10. Cabañes. 


Para conocer  las poco visitadas  cumbres del Conchizu y Ciruenzo una de las mejores opciones es hacerlo desde el pueblo de Cabañes.  En el mismo pueblo se puede aparcar el coche a su entrada. Una pista hormigonada que encontramos a los pocos metros de entrar en el pueblo comunica Cabañes con el Collao Pelea y Bejes. La pista, de importante pendiente, nos permite pasar por lugares como El Campo, el Joyo la Nogalía, llamado así por la presencia de algunos ejemplares de nogales, y la Pedrillana, antes de acometer los tornos del camino que conduce hasta el Collado Pelea. Según vamos ascendiendo por la misma podemos observar la Valleja de Los Bodegos arriba, lugar que tendremos que atravesar más adelante.


Vistas del entorno de la Valleja de Los Bodegos desde la pista que sube de Cabañes a Collao Pelea


La pista no tiene confusión alguna, se continua por los sucesivos tornos de la misma hasta que llegamos a una zona en donde una barandilla de madera hace de quita miedos ante una caída importante producida por un tajo provocado por la riega el Cueto, que alimenta de agua al río Robejo, afluente del Deva. Unos metros mas arriba nos encontramos con un segundo paso canadiense situado en el lugar conocido como El Coterón del Cueto, pequeño collado con vistas a una serie de invernales y cuadras. La pista aquí desciende levemente y se bifurca en dos: cruzando el arroyo el Cueto continua por un lado en dirección al Collao Pelea, pasando por una nave alargada construida para el resguardo del ganado, la Tená Juanfría, y por otro lado se dirige hacía el pueblo de Allende, debajo de los paredones del Cueto Agero, pasando por el invernal de Janillo, protegido por el Alto la Pica. Tenemos que prestar especial atención en este punto de la ruta, ya que unos 15 metros antes del paso canadiense tendremos que coger un ramal que sale por la izquierda de la pista que nos encamina directamente hacía los contrafuertes rocosos del Conchizu, hacía unas peñas anaranjadas. Para orientarnos mejor tomamos como referencia la existencia de una pequeña construcción,Cabaña de las Cuerres Viejas, habilitada aprovechando el resguardo de la pared y situada en el paraje de Ancuevas, a la derecha de una gran brecha en la peña,Canaleta de las Tejas, en cuya parte cimera existió un registro minero de donde se extraía blenda, la Mina Coarrina.

            Nuestro camino sigue próximo a un vallado y deja la Canaleta de las Tejas y la cabaña de las Cuerres Viejas  arriba y a nuestra derecha, dirigiéndose a través de pista bien visible y con sentido descendente  en busca de trochas de cabras que pueblan la pared sur del Conchizu. 
Ramal de la pista hormigonada que sube desde Cabañes y que se encuentra 15 metros antes del paso canadiense
localizado en el Coterón del Cuetu. Este es el desvió a tomar para penetrar en la Valleja de Los Bodegos pasando
por El Tombu y la Collá del Tombu.

Seguimos el ramal durante unos metros y damos vuelta a un primer contrafuerte rocoso, frente a nosotros nos encontramos ante un pequeño abombamiento de color anaranjado, El Tombu”. 


El Tombu. 
Lugar de paso antes de atravesar la Valleja de Los Bodegos para ascender por la Cuesta Tiñines hasta Cuedávanes


En la base del tombu  existe una cuerria de piedras que permite el resguardo del ganado ovino y caprino. Por debajo de ella varios enormes bloques de piedra desgajados del mismo parecen impedirnos el paso en nuestro camino. A través de los bloques surge una senda de cabras que nos dirige hasta una collada a la izquierda del abombamiento, la Collá del Tombu. La senda de cabras  toma protagonismo y vamos ganando altura hasta llegar a la collada. Ante nosotros aparece una  gravera o pedrera que se entremezcla con un terreno herboso en el que los restos de sendas de cabras y ovejas aparecen y desaparecen borrados por la maleza y los derrubios de piedras. La zona se conoce en Cabañes por  la Valleja de los Bodegos o Los Bodegos. Arriba, en lo más alto, por encima de la valleja, podemos observar una pared vertical atravesada por franjas negras y anaranjadas que nos va a servir de referencia para situar a la izquierda de la misma, bajo un pequeño desprendimiento en la pared, la localización exacta de la  cueva de Cuedávanes (todavía no visible).

Tenemos que dirigirnos hacía dicha pared, visible en toda la subida. Las opciones para llegar a ella son dos. Podemos ascender directamente buscando los mejores pasos a través de la Valleja de los Bodegos, por pedrera y zona herbosa, en donde la utilización de las manos será necesaria para superar algún corto pasaje, o hacer una travesía desde la misma horcada hacía nuestra izquierda, por debajo de una peña vertical en donde crecen algunos ejemplares de encinas, atravesando el pedrero de la valleja por los restos de un viejo y casi extinto sendero de cabras, para alcanzar la herbosa Cuesta  Tiñines , situada ésta por encima del Pico de la Cervid, peña que se asienta sobre Cabañes y que presenta una clara hendidura vertical en su base cuando se ve desde el mismo pueblo, Cueva Jendía.  La segunda opción es más cómoda y menos peligrosa, por lo tanto es la preferible.

Travesía de la Valleja Los Bodegos hasta salir a la Cuesta Tiñines. 1. Cuesta Tiñines 2. Valleja Los Bodegos

Ascendemos por la Cuesta Tiñines llegando a las inmediaciones de la pared vertical que veíamos desde la horcada.  A su izquierda observamos la cueva de Cuedávanes, justo al lado, un pequeño abombamiento que penetra en la roca unos metros servía antaño como refugio de pastores, a la derecha de este nos encontramos con la cueva, con una boca ancha en su entrada que se estrecha y oscurece según se va penetrando en ella. La presencia de estiércol y de ortigas denota la utilización de la cueva de forma masiva para la actividad pastoril.


Cuedávanes


La Cuesta Tiñines y Cuedávanes pueden ser dos buenos emplazamientos para poder observar justo debajo, en nuestra vertical, los tejados rojizos de las casas de Cabañes y del barrio cercano de Penduso. Desde este mirador, divisoria entre las angosturas del desfiladero de la Hermida y la comarca de Liébana, podemos observar la diferente vegetación presenta a ambos lados de la frontera natural. Por un lado, la presencia de encinas como máximo exponente de la vegetación del desfiladero y de sus peñas y por otro lado la suplantación de estos, una vez entrado en el valle, por enormes masas boscosas de hayas, robles y castaños.  


Cabañes visto desde la Cuesta Tiñines

A partir de Cuedávanes el terreno se empina aún más lo que hace que tengamos que agudizar al máximo nuestro sentido y orientación montañera. Remontamos por la izquierda de la cueva hasta situarnos por encima de la misma. El terreno aquí puede presentar dudas. Una canaluca poco marcada se nos presenta como la opción más viable para continuar ascendiendo en busca de la cresta cimera del Conchizu. Ascendemos por ella buscando los pasos más directos y menos arriesgados. En algunos momentos  utilizamos las manos para ayudarnos en nuestro progreso por la peña. Una vez superada la especie de canal solo nos queda seguir ascendiendo hasta llegar a la cresta del Conchizu, lo que hacemos en breves instantes, alcanzando rápidamente su cumbre. En todo este tramo desde Cuedávanes las opciones de subida son variadas, teniendo que buscar siempre la mejor opción.
 Desde la misma cumbre del Conchizu podemos observar una amplia y herbosa collada que separa el Conchizu del Ciruenzo. Hacía ella nos tenemos que dirigir y para ello iniciamos el descenso desde la cima. En breves instantes llegamos a la collada, conocida como  la Jorcá o la Jorcá de Penduso. 

Desde la misma horcada o Jorcá  tomamos una vereda o sendero, muy evidente, que nos va a servir para descender hasta los Puertos de Cabañes, en la otra vertiente del Conchizu y Ciruenzo. Nos estamos refiriendo al sendero de Las Conchas de la Jorcá. Cogemos el sendero para abandonarlo a los pocos metros y remontar una canaluca herbosa a nuestra izquierda, la Valleja Ciruenzo, que nos dejará  en el Llano Ciruenzo y en la cumbre del Ciruenzo. Desde la cumbre podemos disfrutar de una panorámica muy interesante sobre el Puerto de Quión, el Pico  Paña, el Pico del Acero, el Picón, la Pare Corvera y Alto de las Verdinas.

Una vez que hemos alcanzado las dos cumbres del Conchizu y el Ciruenzo, descendemos por la misma valleja por la que ascendimos con anterioridad y volvemos al mismo punto en el que abandonamos anteriormente el sendero de las Conchas de la Jorcá. Únicamente nos queda  continuar descendiendo por la senda con dirección hacía los Puertos de Cabañes. En su parte final, justo antes de cruzar un estacado, el sendero se bifurca y un ramal asciende por nuestra izquierda bajo los Parés de Losa, en dirección al  Cotorru y el Portillo Llosa, paso hacía los puertos de Quión. Nosotros evitamos ese ramal y continuamos nuestro descenso hasta llegar a una pista que llega hasta el lugar conocido como Los Pejos, por debajo del  cordal que forman el Cotorru, el Collao Los Hitos y el Cuetu o Pica los Hitos.  La pista nos conduce hasta  el lugar conocido como La Prá, prado con cabaña cercano ya al Collao Pelea, desde donde descendemos por la misma para volver a Cabañes alcanzando la Tená Juanfría. A partir de aquí solo nos queda remontar hasta el Coterón del Cueto y, por camino ya conocido, volver al pueblo de Cabañes, punto de inicio y final de esta actividad. 



DICCIONARIO DE TOPÓNIMOS

CUEDÁVANES = CODAVANES = COVADANES: Cueva localizada en lo alto de la Cuesta Tiñines, en la pared del Conchizu. De ambas maneras oí su nombre en boca de vecinos de Cabañes y Penduso
LA JORCÁ = LA JORCÁ PENDUSO = LA JORCÁ CIRUENZO: Collada entre las cumbres del Ciruenzo y el Conchizu. En Bejes me la nombraron como la Jorcá Penduso ya que al asomarse a ella se pueden ver las casas de Penduso abajo

El entorno de Coarrina, la Canaleta Las Tejas y Candelpozu. Pequeños rincones del Conchizu


Existe un bello y salvaje rincón en el entorno del Conchizu, en el macizo montañoso que se yergue sobre Cabañes, que suele pasar desapercibido a las miradas de los montañeros, quizás por el desconocimiento del mismo o quizás por lo escondido de su emplazamiento, nos estamos refiriendo al paraje de Coarrina. Para investigar este paraje tendremos que hacerlo desde el pueblo de Cabañes. Una pista hormigonada que comunica Cabañes con Bejes a través del Collao Pelea nos servirá para acercarnos al sector más oriental del Conchizu.

El entorno de Coarrina se presenta como una panda herbosa colgada sobre el paraje de Ancuevas, por encima de la Canaleta de Las Tejas, en el extremo más oriental del Conchizu. El lugar, apreciable desde las proximidades del Coterón del Cuetu, en el camino al Collao Pelea, destaca por la existencia en el mismo de la Mina Coarrina, registro minero de donde se extraía plomo, según las propias afirmaciones de los vecinos de Cabañes. Además de la bocamina, existe por encima de la misma una enorme sima, conocida como El Pozu, en donde se guardaban los aperos y utensilios necesarios para el trabajo en la mina.

Varios son los puntos o lugares desde donde se puede acceder a este paraje tan singular:

La ascensión por la Canaleta de Las Tejas es la vía más directa, aunque también la de mayor dificultad. La estrechez de la hendidura, así como su enorme inclinación y terreno resbaladizo hacen de esta posibilidad una opción solo viable para aquellos montañeros que sepan asumir el riesgo que conlleva ascender en estas condiciones. (Mi experiencia en esta ascensión desaconseja este itinerario como opción de subida hasta la mina y el paraje de Coarrina aunque subir se sube por ella)


Imagen del entorno de Coarrina, Canaleta de Las Tejas y Candelpozu. 1. Coarrina 2. Conchizu 3. Canaleta de Las Tejas
 (ascensión muy peligrosa) 4. Cabaña de las Cuerrres Viejas 5. Entorno de Ancuevas 6. Localización aproximada de La Cueva Los Bueys
 ( dos oquedades comunicadas) 7. Candelpozu 8. Collada de comunicación de Coarrina con la Cuesta Tiñines por encima de La Valleja de Los Bodegos


Si obviamos la ascensión por la Canaleta de Las Tejas debido a su complejidad, tenemos dos posibilidades de llegar a Coarrina y visitar su mina: Por la Cuesta Tiñines o por La Cueva Los Bueys y el Sendero el Fresno. La primera opción es la más factible.

-     Por la Cuesta Tiñines.(ver la entrada dedicada al Conchizu y el Ciruenzo) Para alcanzar Coarrina por Tiñines tendremos que realizar una travesía  por lo encimero de la Valleja de Los Bodegos, atravesando ésta en dirección a una collada que se observa perfectamente al otro lado de la valleja (Coarrina). En este recorrido nos podremos aprovechar de los restos de alguna trocha que cruza la Valleja de los Bodegos por su parte superior uniendo la Cuesta Tiñines con el paraje de Coarrina.


Acceso a Coarrina por la Valleja de Los Bodegos y la Cuesta Tiñines. 1. Conchizu 2. Cuédavanes 3. Cuesta Tiñines 4. Coarrina
 5. Valleja de Los Bodegos 6 Ancuevas

-      Por Candelpozu y el Senderu El Fresno: Candelpozu es una canal en la vertiente norteña del Conchizu que asciende desde el paraje de Ancuevas rayando diagonalmente la pared del Conchizu y terminando en La Jorcá, entre El Conchizu y El Ciruenzo. Si optamos por esta posibilidad, tendremos que tomar la canal de Candelpozu hasta abandonarla en las proximidades de la Cueva de Los Bueys, que se localiza en el margen izquierdo de la canal y fue de gran importancia ganadera en su tiempo. Desde las proximidades de la cueva ascenderemos buscando los mejores pasos saliendo a la parte alta de Coarrina por una pequeña horcada (el sendero esta perdido pero era otra de las opciones antaño utilizadas para alcanzar Coarrina). Esta posibilidad requiere de un gran sentido de la orientación y un estudio previo del lugar para buscar los pasos concretos


Imagen tomada desde el prado e invernal de La Prá en el que se ve la vertiente norteña del Conchizu con la ubicación
de la Cueva Los Bueys, Candelpozu y el Sendero de las Conchas de la Jorcá. 1. Candelpozu 2. Cueva Los Bueys
3. El Conchizu 4. La Jorcá 5. El Ciruenzo 6. La Valleja Ciruenzo 7. Los Parés de Losa 8. La Prá  A. Sendero de Las Conchas de la Jorcá




miércoles, 28 de diciembre de 2016

La Canal de La Gárgola, el Churru y la Canal de Cancillid. Un recorrido por lo encimero de Trescoba y Penduso

El barrio de Trescoba lo forman un pequeño grupo de casas que se esconden en el margen derecho de la carretera que llega hasta Cabañes. Junto a la carretera, un pequeño llano nos permite aparcar el coche (posibilidad de aparcamiento para dos coches). Allí empezamos a ascender por una pista que surge justo en el lugar en donde hemos aparcado, por encima de Trescoba. En nuestro ascenso por la pista primero cruzamos una portilla de madera y un poco más allá dejamos a nuestra izquierda un ramal del camino, que se dirige a unos prados en las proximidades de Penduso. Ascendemos acompañados de una gran cantidad de pequeñas tubos de goma negra que encauzan las aguas  recogidas bastante más arriba, en el lugar conocido como el Churru, al cual nos dirigimos.

Mientras nos aproximamos al Churru y a la entrada de la canal de La Gárgola dejamos a nuestra derecha unas peñas anaranjadas en donde se ha abierto una pequeña escuela de escalada deportiva,  entre las cuales destaca el Picu el Roblu, la peña más alta y de corte vertical. Más adelante llegamos junto a los restos de una cabaña derruida, la Cuerre Penduso. En este punto, la pista continúa  ascendiendo, pasando por debajo del Senderu el Pastral y la base del Picu y el Tombu Butrero,  dirigiéndose hacia el Collao Los Pandos, a través del cual se puede pasar al pueblo de Colio. Nosotros no continuamos por ella, sino que entramos a nuestra derecha en la canal de La Gárgola,  cuya primera parte se conoce con el nombre del Churru, por donde mana abundante agua y de donde bajan las mangueras negras que nos han ido acompañando a lo largo de nuestro camino hasta aquí.

Vista de la Canal de la Gárgola y su entorno desde las inmediaciones de Penduso. 
1. Canal de La Gárgola 2. Estrechu Gárgola 3. Cantillo Gárgola 4. Cuesta Tiñosa 5. La Escaramentá 6. Canal de Callastrosa 
7. Los Pardos de Callastrosa 8. Ciruenzo 9. Sendero el Pastral (Localización aproximada. Comunica el entorno del Tombu con el paraje del Churru)
 10. El Churru (oculto en la imagen)

 En el inicio de la canal transitamos por su margen derecho, aprovechándonos de pequeñas trochas y siguiendo las mangueras de agua que bajan directamente del Churru. En este tramo la canal es ancha y herbosa y discurre encajonada entre el paraje conocido como Escaramentá, a nuestra izquierda, y los Pardos de Callastrosa, peñas parduzcas situadas en el margen derecho de la canal. 
Con el nombre de Escaramentá se conoce en Penduso a la zona de peñas que se encuentran por encima del nacimiento de las aguas del Churru. Según me contó José Miguel Martínez Rodríguez,en este lugar de Penduso se mató un “Maquis” al despeñarse cuando intentaba pasar a Asturias huyendo de sus perseguidores. El hombre confundió la entrada del Churru con la Canal de Cancillid y se despeñó entre estas bravas peñas. 

Ascendemos dejando atrás el nacimiento del Churru y continuamos canal arriba en busca de varias agujas que pueblan su parte media y alta. Pasamos junto a una peña parda (Pardos de Callastrosa) culminada en su parte superior por una aguja puntiaguda y estilizada y seguimos ascendiendo por la cuesta herbosa en busca de dos nuevas agujas que se sitúan por encima de nosotros, en la segunda de las cuales una encina sobrevive en su cúspide. En este tramo la senda ya ha desaparecido y tenemos que progresar buscando el lugar más cómodo posible. Alcanzamos las agujas dejando ambas a nuestra derecha.
Ascensión por la Canal de La Gárgola. en el margen derecho de la canal las peñas pardas de Los Pardos de Callastrosa
y en su centro el Estrechu Gárgola, lugar en donde la canal se estrecha y aumentan las dificultades de ascensión. 
1. Canal de La Gárgola 2. Pardos de Callastrosa 3. Estrechu Gárgola


La segunda aguja es el “jito” que anuncia el comienzo de las mayores dificultades de la jornada y nos induce a aumentar nuestra concentración, pues a partir de aquí la canal se estrecha y se empina  considerablemente. Nos encontramos en el Estrechu Gárgola, a lo largo del cual los espinos y la árguma se apoderan del terreno y añaden dureza a la ascensión. Antes de alcanzar el Estrechu Gárgola dejamos a nuestra izquierda la oquedad de Cuevalosa, por encima de la cual se observa la posibilidad de abandonar La Gárgola y dirigirnos por una cuesta herbosa a enlazar con el Joyu Empedro, bajo la entrada a la Canal de Cancillid.


En el Estrechu Gárgola
A partir del Estrechu Gárgola nos enfrentamos, pues, a toda la bravura de la canal, remontando su parte más complicada en un terreno dominado por la maleza. Por encima de nosotros divisamos los contrafuertes sureños del Ciruenzo, en donde podemos observar varias oquedades en sus paredes, una de ellas de considerable tamaño. Se trata del paraje conocido como Cuevas Negras. En el angostamiento de la canal, podemos realizar el ascenso por la estrecha riega que ocupa su parte central. Inmersos en un terreno herboso y resbaladizo, tendremos que hacer uso de las manos y prestar mucha atención para progresar con seguridad en este tramo. La inclinación del terreno aumenta de forma considerable, obligándonos a progresar agarrados a los matojos de hierbas que inundan el paraje. El lugar se puede considerar peligroso y bastante expuesto. A medida que ganamos altura el embudo se va cerrando y conviene salirse a la izquierda del mismo, también por terreno dominado por la maleza, pero con menor inclinación.

Pasado el Estrechu Gárgola la canal se empina. Imagen tomada desde arriba, una vez superado el estrechu, con el
 pueblo de Penduso al fondo.


La canal, llegando a su parte superior, se vuelve a abrir, ofreciéndonos a primera vista varias posibilidades para seguir ascendiendo por la misma. En la izquierda de la canal una peña caliza blanquecina, conocida con el nombre del Cantillo Gárgola, nos va a servir de referencia para continuar progresando por la misma. Nuestra opción va a consistir en remontar la parte final de la canal transitando por la izquierda del Cantillo. 

En este sentido tomamos la opción de continuar aprovechándonos de una zona de lajas rocosas que nos permiten progresar con más facilidad de lo que lo habíamos hecho hasta ahora. Superamos la zona de lajas y nos servimos de una pequeña trocha de animales, que se aprecia con un poco de
atención por nuestra parte, para salir a un pequeño hombro herboso a nuestra izquierda, con lo que evitamos ascender por la zona más inclinada de la cuesta. Una vez en el hombro sólo tenemos que seguir subiendo aprovechando la trocha, por la cuesta conocida como Cuesta Tiñosa, pasando por un pequeño desconchado del terreno que nos servirá para orientarnos y dejando a nuestra derecha el Cantillo Gárgola.

Imagen de la parte final de la Canal de La Gárgola y su salida por la Cuesta Tiñosa. 1. Cantillo Gárgola 2. Cuesta Tiñosa 
3. Ciruenzo

Una vez por encima del Cantillo,por terreno dominado por la árgoma, lograremos salir de la canal y llegar a un muro de piedras y una alambrada, La Cavá, punto final de la Gárgola y acceso a la zona de Llosa. Desde este punto podemos contemplar diversos lugares bajo la cumbre del Ciruenzo, como la pared vertical de La Cuerre Gárgola, el Tombu Gárgola y la cuesta herbosa de La Resbalina, por donde discurre una senda que permite ascender hasta la misma cumbre del Ciruenzo. La panorámica que se observa desde lo alto del Ciruenzo hace muy recomendable su ascensión.

Salida de la Canal de La Gárgola por La Cavá. Paso a Llosa.  1. La Cavá 2. La Cuerre Gárgola 3. La Resbalina 4. Ciruenzo
Imagen tomada desde la Cuesta La Resbalina. Desde esta posición podemos observar la pista ganadera que 
comunica el Portillo Llosa con el Collao Praulavá. Nada más atravesar el mencionado collado podremos iniciar 
el descenso hasta Los Praos y Quión para tomar la Canal de Cancillid.
  1. Llosa 2. La Resbalina 3. Cuetu Praulavá 4. Los Praos 5. Cuetu Las Ceacinas 5. Los Cantillos  7. Pico del Acero 8. Collao Praulavá 9. Pico Paña


Una vez en Llosa, entramos en una zona de pasto o de puerto de montaña muy utilizada por los pastores para subir a sus ganados en época de buen tiempo. Nada más salir de la canal y atravesar el muro de piedras vemos una pista ganadera de tierra. Hacia ella nos dirigimos. La pista comunica el Portillo Llosa , doble collado entre el Cueto de las Ceacinas y el Ciruenzo, y el Collao Praulavá o Pralavá, situado a nuestra izquierda, entre el Cuetu Praulavá y el Cuetu de las Ceacinas. Cogemos
la pista y atravesamos el Collao Praulavá. Desde este lugar tenemos una vista extraordinaria del sector de cumbres que se desgaja desde el Collado de la Llaguna hasta los puertos de Quión. La imagen de la Paré Corvera, Canal del Valle, Picón, Pico del Acero y los Cantillos es inmejorable.

Vista desde el Collao Praulavá. 1. Collao Praulavá 2. Alto Las Verdinas y Paré Corvera 3 El Picón 4. Pico del Acero

Desde el Collao Praulavá la pista continúa hacia el Collao de las Ceacinas, que sigue al Cuetu del mismo nombre. Sin embargo, nosotros decidimos atajar y, desde el mismo collao, nos lanzamos
hacia abajo en dirección a un bebedero que podemos ver en un plano inferior, olvidándonos de la pista. En nuestro descenso pasamos por las cercanías de Los Pernones y el Chozu los Borizos (no
existe construcción alguna) y llegamos al  Prao la Torca,en donde podemos asomarnos a la torca que da nombre al prao, la Torca Pedrosita, que a decir de los paisanos consultados no tiene final. Por el Prao la Torca descendemos hasta Los Praos de la valleja de los Puertos de Quión. Entramos en la valleja y descendemos por ella hasta encontrar una senda que nos llevará hasta la canal de Colio
 y Pendes. Ignoramos esta opción y continuamos descendiendo por la valleja, pasando junto a un espino solitario y superviviente en donde los jabalís suelen retozar en busca de raíces. Dejamos atrás el arbolillo y nos encontramos con un vallado formado por palos que corta transversalmente la valleja. Atravesamos el vallado y continuamos por un sendero hasta el lugar en donde el mismo gira hacia la derecha, hacia un pequeño colladito, buscando la comunicación con la Canal de Cancillid.

Imagen del colladito al que hay que llegar descendiendo por Los Praos para tomar la entrada de la Canal de Cancillid
y bajar a Penduso y Trescoba. 1. Entrada a Cancillid 2. Peña Ventosa 3. Lebeña 4. Agero

Aquí hay que poner mucha atención para no desorientarse. Si nos pasamos de este punto continuaríamos descendiendo hasta meternos de lleno en el Joyu Empedro, punto final del vallejo y paso a la Canal de La Gárgola o corte vertical hacia el nacimiento del Churru, por las caídas de la Escaramentá. Una vez en el pequeño collado realizamos una travesía por encima del Joyu Empedro hasta otro collado herboso que vemos más abajo. En este punto, el sendero se conserva en muy buenas condiciones, como testigo mudo del paso de ganado durante siglos de actividad ganadera y pastoril. Llegamos al Collao Cancillid, metros aproximadamente, quedándonos sólo el descenso por la canal de Cancillid, entre las paredes rocosas de La Butrera a nuestra derecha y el Pico del Tombu Butrero a nuestra izquierda.

Sendero bien marcado de acceso a la Canal de Cancillid. Bajo el sendero se encuentra el Joyu Empedro, acceso muy directo y poco frecuentado a la Canal de la Gárgola. 1. Collao Cancillid

La Canal de Cancillid era muy utilizada en tiempos pasados por los vecinos de Penduso y Cabañes para subir sus ganados hasta los pastos de altura, pero en la actualidad su uso es menor y la senda, otrora muy marcada, se ha deteriorado considerablemente hasta casi desaparecer en su parte cimera. La primera parte del descenso la hacemos por el margen izquierdo de la canal, sobre los abismos
del Pico del Tombu Butrero, en donde podemos aprovechar un asomu para contemplar una magnifica vista de Penduso, Trescoba, Cabañes y Santa María de Lebeña, éste último ya inmerso en el Desfiladero de la Hermida.

Vistas desde el "asomu" del Collao Cancillid 1. Penduso 2. Trescoba 3. Cabañes 4. Lebeña

 Hacia la mitad de la canal pasamos al otro margen de la misma, llegando a la Cuerre Cancillid, un  tombu situado bajo la Huerta Cancillid, en las paredes de La Butrera. A partir de este tombu la senda se recupera y se vuelve más visible y marcada. Únicamente nos queda continuar nuestro descenso por ella hasta salir de la canal por su derecha, hacia la traída de aguas que abastece Penduso y Cabañes, por donde pasa el límite del parque Nacional de los Picos de Europa.

La Canal de Cancillid desde las proximidades del Collao Cancillid. 1. La Cuerre Cancillid 2. Canal de Cancillid


Canal de Cancillid desde la Cuesta Junculudre.
1. Cuesta Junculudre 2. Canal de Cancillid 3. Collao Cancillid 4. Picu del Tombu Butrero 5. La Cuerre Cancillid 6. Las Huertas de La Butrera 
7. La Butrera.




Imagen del sector entre la Canal de La Gárgola y la Canal de Cancillid, oculta tras el Picu del Tombu Butrero
  1. Canal de La Gárgola 2. Picu del Tombu Butrero A. Entrada oculta a la Canal de Cancillid

La traída de aguas se encuentra en el pareja de la Cuesta Junculudre, denominada así por la presencia en su parte superior de la fuente Junculudre, bajo la pista que comunica el Collao los Pandos con las canales de Colio y Pendes. La traída se sitúa en un plano inferior a la fuente y hasta ella llega una pista. Aprovechamos la pista para iniciar nuestro camino de vuelta hasta Trescoba, pasando junto
a los prados encimeros de Penduso. En un momento dado, en las proximidades de un bebedero y una arqueta de aguas, la pista se bifurca en dos. Por ambos ramales podremos llegar a Trescoba.
Si tomamos la desviación a nuestra derecha, lo haremos pasando primero por Penduso. Si la opción elegida es la de continuar de frente, progresaremos bajo el Picu del Tombu Butrero hasta alcanzar
la entrada a la Gárgola, llegando a Trescoba directamente.


jueves, 22 de diciembre de 2016

El Canchorral de Hormas. Un paraje geológico único en los Picos de Europa

Sobre el mismo pueblo de Colio se abre en la peña una estrecha garganta de varios centenares de metros de longitud cuya cabecera es el llamado Canchorral de Hormas, una gran acumulación de piedras en una cubeta de origen glaciar que los lugareños conocen como los Diablillos de Colio. Esta garganta constituye el cauce del Río de La Sorda, que funciona como "lengua" principal que escupe las piedras y el barro del Canchorral y que atraviesa el pueblo de Colio antes de rendir su tributo al Deva. A lo largo de la garganta se desliza también una especie de "río" de piedras que arranca en el citado Canchorral. Impulsado por las lluvias y las nieves, el "río" se desliza normalmente de forma casi imperceptible y silenciosa, pero a veces, de forma aleatoria y sorpresiva, el movimiento del "río" produce la caída de enormes pedruscos que rebotan en las paredes de la garganta produciendo un ruido estruendoso. La leyenda y las creencias de los pobladores de la zona han achacado este hecho a fenómenos sobrenaturales, y, como era normal en épocas anteriores de mayor fervor religioso, se atribuyó la responsabilidad de tales sucesos al mismísimo Diablo, de ahí que el paraje sea conocido como los Diablillos de Colio, es decir, el lugar donde, de tiempo en tiempo, unos seres diabólicos atemorizan a los lugareños con sus diabluras.


Vista del entorno del Río La Sorda y lo contrafuertes rocosos bajo el Pico el Acero y Canchorral de Hormas
 1. Pico de las Agudinas 2. Pico de La Tarabillera 3. Pico del Acero 4. El Zapato 5. Los Cantillos 6. Cueva El Pejo 7. Solajará 8.  Cuevalacero
 9. Picu Campunariz 10. Canchorral de Hormas 11. Campunariz 12. Canal lambriosa 13. Canal de Candalaviau 14. Las Conchas 15. Canal Angosta
 16. Canal Mayor 17. llastrial de Canal Mayor 18. Campera Peña el Cuetu 19. Peña el Cuetu 20. Río La Sorda 21. Monte Lovia.
  A.- Posibilidad de ascenso por el Río la Sorda, Monte Lovia y Riemus al Canchorral  B.- Entrada a Solajará C.-Entradas a Canal Mayor/Canal Angosta


El origen racional del Canchorral de Hormas hay que buscarlo en los fenómenos erosivos que afectan a las Peñas de la zona, especialmente a una gran masa rocosa conocida por los habitantes de Colio como El Picón, que se levanta airoso al oriente de los puertos de Potes, en las proximidades del Alto de las Verdinas y la Paré Corvera. Debido a los efectos de los agentes atmosféricos, sobremanera la lluvia, el frío y la nieve, esta cresta caliza se encuentra surcada por múltiples fracturas y afectada por un proceso constante de fragmentación. La ubicación del lugar al pie de las cumbres del Macizo Oriental y el terreno arcilloso sobre el que se asienta, han favorecido la acumulación de los grandes fragmentos rocosos arrancados por la erosión en una cuenca delimitada por el propio Picón en su parte superior y por los picos del Acero y las Agudinas a ambos lados del mismo, que es el lugar conocido como Canchorral o Canchal de Hormas y situado justo por encima del pueblo de Colio.

Los grandes bloques de piedras, algunos de ellos de enormes dimensiones, se han ido acumulando al borde del precipicio, taponando y obstruyendo la entrada superior del cañón. Pero cada cierto tiempo, algunas de esas grandes piedras caen por el empuje de las masas de rocas acumuladas, que se desplazan a su vez por los efectos dinámicos de la lluvia, las tormentas y los neveros, provocando un
estruendo que se oye desde los pueblos cercanos.

En el año 1888 se produjo la conocida en Liébana como “La Gran Nevaona”. La nieve acumulada fue tanta que provocó un deslizamiento masivo del Canchal. Como consecuencia de ello, bajó por la garganta tal cantidad de piedras, de agua y de nieve que se llevó consigo el molino situado en el barrio de La Parte. Como sin duda dijeron los lugareños de entonces, los Diablillos de Colio habían decidido ese día descargar su ira sobre el pueblo.

El mismo fenómeno se repitió con especial virulencia en el mes de mayo de 1902. De nuevo, una gran avalancha de bloques, junto a toneladas de fango, árboles y tierra arrastrados por la masa desbocada de piedra, se precipitó por el cauce del río. La avalancha de rocas, conocida como “La Gran Llená”, se llevó consigo cercas y prados y destruyó las cosechas. El enorme alud se extendió a lo largo de 7 kilómetros hasta llegar al río Deva, llevándose consigo la Ermita de San Lorenzo, que perteneciera hasta entonces al pueblo de Colio.

En el año 1996, los Diablillos de Colio volvieron otra vez a enfurecerse y de su furia resultó incomunicado el barrio de la Parte, en esta ocasión por la crecida del nivel de río por encima del puente y de la pista que comunican al barrio con el resto del pueblo.


Para alcanzar el paraje del Canchorral varias son las posibilidades que tenemos. La menos frecuentada y más salvaje y directa se lleva a cabo desde el barrio de La Parte. En el pueblo de Colio podemos dejar el coche en un margen de la carretera de entrada al mismo. Nos ponemos en marcha retrocediendo unos 200 metros por la carretera por la que hemos llegado a Colio. Llegamos a una desviación en la misma donde un cartel te señala la entrada al barrio de La Parte y la existencia de la casa rural “Los Diablillos”. Cruzamos un puente sobre el río de la Sorda aproximándonos así a las primeras casas del barrio. Es entonces cuando tenemos que prestar atención, debemos girar a nuestra derecha para ir en busca del cauce del río y caminar en paralelo a su cauce, luego cruzamos el mismo dejando éste a nuestra izquierda en el sentido de nuestra marcha y continuamos unos metros por pista hasta que ésta termina en unos prados.

A partir de ese momento dejamos todo rastro de camino y nos adentramos directamente en el cauce de la riega con el objetivo de seguirla en sentido contrario a la corriente de agua.El cauce del río es bastante ancho y pedregoso, con lo que no resulta difícil avanzar por él prestando un poco de cuidado. Vamos progresando por el mismo teniendo frente a nosotros las cumbres del Pico del Acero, Pico Paña, Pico de la Mora, Pico de Soliveño, Pico de Tarabillera y, por debajo de ellos y a nuestra derecha en el sentido de la marcha, el Monte Los Crespos.

Por momentos, el río se estrecha teniendo que avanzar por él vadeándolo de izquierda a derecha y viceversa (en función de la época del año en la que nos propongamos hacer esta actividad, el cauce del río bajará con más o menos agua, lo que supondrá para el montañero tener que emplear más tiempo en vadearlo de un lado a otro).

Seguimos ascendiendo por el río o Riega la Sorda, también conocido como río de Colio, dejando ya a nuestras espaldas el Monte los Crespos. Ahora, el río se ensancha y sale a campo abierto. Si lo seguimos, llegaremos a un estrechamiento donde el río salva los primeros contrafuertes y agujas rocosas que defienden las caídas del Canchorral de Hormas . En este caso nos encontraremos ante una espectacular cascada encajonada entre las peñas que caen del Pico de Soliveño (por lo menos en época de lluvias). La cascada,conocida como el Salto el Agua, impide progresar por la misma riega, por lo que tenemos que buscar una salida. Esta se encuentra un poco antes de la cascada por la derecha, en sentido ascendente. Esta salida consiste en un remonte corto, pero bastante pindio, por
una zona terrosa y herbosa que bordea la Peña el Cuetu, que nos lleva hacia las paredes y canales secundarias que se adentran en la peña (canal Mayor  y canal Angosta). Estas canales secundarias
a las que hacemos referencia, tienen todas,según los pastores de la zona, salida por arriba, hacia la zona de Solajará, un paraje herboso por debajo del Pico del Acero, bien visible desde el pueblo de
Colio, por donde los pastores han tenido que aventurarse en muchas ocasiones en busca de alguna cabra u oveja descarriada.
Alcanzando la cascada del Saltu el Agua  remontando el Río la Sorda. Las flechas nos indican el bordeo
 a la Peña El Cuetu para seguir ascendiendo por el río.  1. Saltu el Agua 2. Peña el Cuetu 3. Pico el Acero

"Saltu el agua"





Río de la Sorda.
Vista desde la Peña El Cuetu, una vez superado el Saltu el Agua




La zona de Solajará tiene comunicación también con los Puertos de Quión a través de la Cuesta de la Vega y con el paraje de Cuevalacero, por debajo del Pico de la Tarabillera y la Huerta de la Tarabillera.

En este episodio de abandono momentáneo de la riega hay que poner atención. Bordeamos la Peña el Cuetu y alcanzamos una especie de collada que de acceso a la campera de la Peña el Cueto , en donde
los helechos hacen acto de presencia de forma cuantiosa, y en donde se localizan dos pequeños grupos de robles que han sobrevivido a la fiereza del agua y las piedras vomitadas desde el Canchal. Al otro lado de la campera podemos observar la Peña Quemada y las canales de la Herradura (a su izquierda según miramos) y Jabariega (a su derecha), pobladas por los hayas del Monte Lovia.


Nuestro objetivo ahora es volver al cauce del río. Unas trochas de ganado nos permitirán flanquear la campera en dirección norte, ascendiendo por la cuesta herbosa hacia las caídas del Canchorral. Mientras ascendemos por la cuesta, podemos observar a nuestra izquierda el tajo provocado por la erosión y la descarga de piedras desde la cuenca superior del Canchorral. Una alambrada protege
a los animales de una posible caída y no nos permite bajar hacia la riega de una forma segura. Por eso debemos continuar ascendiendo por la cuesta hasta llegar al punto más seguro, bien marcado por
el terreno, por donde descenderemos de nuevo a la riega, más o menos hacia la mitad de la panda, después de superar un primer grupo de robles o rebollos.

Entramos en la riega de nuevo. Caminamos por ella con mucho cuidado, ya que las piedras que la pueblan no están bien asentadas y ello podría provocar algún accidente.

Un par de ejemplares de hayas sobreviven por encima de nosotros entre las enormes piedras que han caído desde la cuenca cimera del Canchal.

Nos acercamos al vomitorio principal del Canchorral. Hay que salir por encima de los hayas de la imagen ya que 
de frente la progresión es imposible



Dejamos los hayas a nuestra izquierda y continuamos por la riega dentro de un paraje en donde domina lo vertical. A nuestra derecha podemos observar de abajo hacía arriba diversos emplazamientos como la Horcada Montucu, en donde crece un imponente ejemplar de haya, el Pico de la Tarabillera, cuya cumbre se confunde desde esta perspectiva con la del Pico del Acero, y gran cantidad de pináculos y agujas innominadas, que te hacen imaginarte por momentos la grandiosidad del derrumbe acontecido en 1902.  Una bonita cueva a gran altura, Cuevalagua, nos marca el lugar en donde las aguas surgidas de la misma alimentan el cauce del Río la Sorda, a pesar de la creencia de que el río se nutre única y exclusivamente del agua que cae directamente desde la zona del Canchorral. Desde Cuevalagua también existe comunicación, no sin dificultad, con Cuevalacero y Solajará.

Llegamos a un punto en el que la riega se difumina y nos enfrentamos en primera persona a “Los Brazos del Canchorral”. Nos encontramos ante el vomitorio del brazo principal del Canchorral, el que baja directamente y en línea recta desde las faldas del Pico del Acero. La progresión, sin medios y material de escalada se hace imposible, y el riesgo de padecer un accidente debido a la posible
caída de piedras desde la cuenca cimera del Canchorral es evidente y palpable. Una vez comprobado que la peña no nos deja continuar nuestro “camino” a derecho, tenemos que seguir por nuestra izquierda, asomándonos a un pequeño muro de contención levantado por la propia erosión y la caída de piedras desde el Canchal. Una vez superado el muro de tierra y rocas damos vista a un nuevo pedrero, formado por los derrumbes de otro de los brazos del Canchorral. En este caso se trata del
brazo ubicado más al oeste, que surge de las estribaciones del Hoyu Boronal, pequeña depresión herbosa en las inmediaciones del Pico de las Agudinas, que ha conseguido librarse de los grandes
bloques del Canchorral. El pedrero se encuentra protegido a su izquierda por una
línea de hayas jóvenes que forman parte del Monte Lovia. El paraje es sumamente espectacular
"Brazo" del Canchorral que limita con el Monte Lovia por donde ascenderemos hasta el paraje de Riemus
 para alcanzar el núcleo central del Canchorral de Hormas
El "brazo" del Canchorral por el que ascendemos visto desde arriba. Al fondo la Horcada u Horcá Montucu por donde se puede pasar hasta la zona de entrada de las canales bajo Solajará. Desde la Horcá también se puede bajar buscando el paso hasta los derrubios del Canchorral. 1. Horcá Montucu 2. Paraje de Cuevalagua 3. Brazo más occidental del Canchorral (por donde ascendemos hasta el Monte Lovia y Riemus)

Bajamos hasta el pedrero y nos internamos en el mismo ascendiendo hasta el punto en el que éste termina en una zona de la roca muy lavada por el agua. En este punto, una cascada escupe agua a lo  largo de todo el año, según palabras de Juan Carlos Fernández, habitante de Colio, que nos puso al día sobre la toponimia de esta zona. A partir de aquí nuestra única progresión segura consiste en remontar el Monte Lobia. Podemos hacerlo por su borde norte, más cerca de los muros y, por tanto, más expuestos a la caída de piedras, o mejor y más protegidos por el interior del bosque, disfrutando
en este caso de la belleza juvenil de las hayas, lo que ayudará sin duda a sobrellevar la fuerte  pendiente.

Cuando alcancemos la parte alta nos encontraremos entre los hayas con un vallado de alambre y un sendero, casi ya perdido, que cruza el bosque. El sendero viene de la zona conocida como El Quemao,por encima del Pico Soliveño y la Peña Jumales, y comunica con los puertos de Ullances y la antigua majada de Peña Bermeja. Nuestra intención no es conocer esos parajes, que dejaremos para otra ocasión. Por lo tanto, seguiremos el sendero girando a nuestra derecha, para penetrar de ese modo en el Paraje de Riemus, un mundo de pequeñas islas herbosas que sobreviven a las rocas del Canchal donde el sendero se desdibuja y se pierde entre la espesura.

Entramos en Riemus por el único lugar posible, el Portillo Riemus, saliendo a campo abierto para dirigirnos hacia lo cimero del Canchorral y siempre bien orientados por la propia configuración del terreno. Una vez que hemos salido a campo abierto, tendremos a la vista los primeros derrumbes del cuenco superior del Canchorral.
Foto tomada desde Riemus. Podemos observar los primeros derrumbes del Canchorral
 1. Canchorral de Hormas 2. Pico de la Tarabillera 3. Pico del Acero


 Un senderillo de cabras y rebecos que aparece y desaparece por momentos nos irá dirigiendo hacia el cuenco glaciar, teniendo siempre como referencia una enorme mole de piedra que pone freno al empuje de la masa pétrea y contiene las ganas de echarse a rodar de sus hermanas más pequeñas. Ahora nos encontramos por encima de la cascada por la que pasamos anteriormente, en el paraje conocido como Riemus. A nuestra derecha tenemos el brazo del  canchorral que da origen a dicha cascada.

Bloque gigante


Seguimos ascendiendo intentando no perder el senderillo, hasta llegar a la “gran piedra”. Por fin nos encontramos de lleno ante el Canchorral de Hormas. Ante nuestros ojos descubrimos un gran laberinto pétreo, un impresionante glaciar de piedras de origen similar a cualquier otro, pero que en los Picos de Europa constituye un lugar único, un paraje privilegiado para los amantes de los
lugares aislados y salvajes. En su tortuoso interior, enormes seracs amenazan con provocar grandiosos aludes, a la par que grandes grietas acentúan en el montañero la precaución para sortearlas y le inducen a buscar con ansiedad la seguridad de terrenos más estables.

El Canchorral de Hormas bajo el Pico de la Tarabillera.  1. Pico de la Tarabillera


Las alternativas para superar el Canchorral son varias, aunque en todas hay que utilizar las manos para poder transitar entre las rocas y grandes piedras que pueblan este rincón del Macizo Oriental. El canchal se puede atravesar por su centro, si bien la mejor opción es dirigirnos al Hoyu Boronal, pequeña depresión herbosa bajo la zona conocida como Las Collás , al amparo del Pico de las Agudinas . Desde el Hoyu Boronal bordeamos el Canchorral por su margen izquierdo, bajo las  paredes de las Agudinas y el Picón , serpenteando entre as grandes piedras, buscando los mejores
pasos hasta lograr llegar al Prau los Treños en las inmediaciones del Pico del Acero, habiendo logrado cruzar de esta manera el Canchorral. 

El Canchorral de Hormas desde la cumbre del Pico del Acero.  1. Canchorral de Hormas 2. Prau Los Treños 3. El Picón
 4. Balcayo (Concha Balcayo) 5. Picu San Carlos 6. Altu Las Verdianas.


Grandes bloques calizos ocupan la parte central del Canchorral de Hormas
Los grandes bloques del Canchorral de Hormas. Al fondo "Las Collás"  o Las Collás de Hormas.
1. Collá de Hormas Encimera 2. Collá de Hormas Debajera 3. Hoyu Boronal



El Canchorral de Hormas y el pueblo de Colio 
Transitando por el interior del Canchorral. Bordearlo es más fácil pero menos atractivo