A Yerai, Dumbi, Juanjo y Dani Rodrigo. Ellos son las montañas







En este blog podrás encontrar información acerca de uno de los sectores de Picos de Europa más desconocidos para el montañero amante de "La Peña". Toda la información que contiene el mismo es fruto de años de trabajo, investigación y caminatas por parte del autor de este blog, por lo tanto la información que se da sobre la vertiente lebaniega del Macizo Oriental es fruto de una visión muy personal, basada en las horas y horas de investigación recorriendo cada insignificante rincón que aquí describo.

Mi mayor respeto y agradecimiento a todos aquellos ganaderos, vecinos y PASTORES con los que he charlado y gracias a los que he podido conocer todos aquellos sedos y senderos por ellos recorridos en otras épocas. Ellos son los verdaderos protagonistas de los Picos de Europa. Mucho antes que mineros y montañeros ellos recorrieron La Peña.

jueves, 22 de diciembre de 2016

El Canchorral de Hormas. Un paraje geológico único en los Picos de Europa

Sobre el mismo pueblo de Colio se abre en la peña una estrecha garganta de varios centenares de metros de longitud cuya cabecera es el llamado Canchorral de Hormas, una gran acumulación de piedras en una cubeta de origen glaciar que los lugareños conocen como los Diablillos de Colio. Esta garganta constituye el cauce del Río de La Sorda, que funciona como "lengua" principal que escupe las piedras y el barro del Canchorral y que atraviesa el pueblo de Colio antes de rendir su tributo al Deva. A lo largo de la garganta se desliza también una especie de "río" de piedras que arranca en el citado Canchorral. Impulsado por las lluvias y las nieves, el "río" se desliza normalmente de forma casi imperceptible y silenciosa, pero a veces, de forma aleatoria y sorpresiva, el movimiento del "río" produce la caída de enormes pedruscos que rebotan en las paredes de la garganta produciendo un ruido estruendoso. La leyenda y las creencias de los pobladores de la zona han achacado este hecho a fenómenos sobrenaturales, y, como era normal en épocas anteriores de mayor fervor religioso, se atribuyó la responsabilidad de tales sucesos al mismísimo Diablo, de ahí que el paraje sea conocido como los Diablillos de Colio, es decir, el lugar donde, de tiempo en tiempo, unos seres diabólicos atemorizan a los lugareños con sus diabluras.


Vista del entorno del Río La Sorda y lo contrafuertes rocosos bajo el Pico el Acero y Canchorral de Hormas
 1. Pico de las Agudinas 2. Pico de La Tarabillera 3. Pico del Acero 4. El Zapato 5. Los Cantillos 6. Cueva El Pejo 7. Solajará 8.  Cuevalacero
 9. Picu Campunariz 10. Canchorral de Hormas 11. Campunariz 12. Canal lambriosa 13. Canal de Candalaviau 14. Las Conchas 15. Canal Angosta
 16. Canal Mayor 17. llastrial de Canal Mayor 18. Campera Peña el Cuetu 19. Peña el Cuetu 20. Río La Sorda 21. Monte Lovia.
  A.- Posibilidad de ascenso por el Río la Sorda, Monte Lovia y Riemus al Canchorral  B.- Entrada a Solajará C.-Entradas a Canal Mayor/Canal Angosta


El origen racional del Canchorral de Hormas hay que buscarlo en los fenómenos erosivos que afectan a las Peñas de la zona, especialmente a una gran masa rocosa conocida por los habitantes de Colio como El Picón, que se levanta airoso al oriente de los puertos de Potes, en las proximidades del Alto de las Verdinas y la Paré Corvera. Debido a los efectos de los agentes atmosféricos, sobremanera la lluvia, el frío y la nieve, esta cresta caliza se encuentra surcada por múltiples fracturas y afectada por un proceso constante de fragmentación. La ubicación del lugar al pie de las cumbres del Macizo Oriental y el terreno arcilloso sobre el que se asienta, han favorecido la acumulación de los grandes fragmentos rocosos arrancados por la erosión en una cuenca delimitada por el propio Picón en su parte superior y por los picos del Acero y las Agudinas a ambos lados del mismo, que es el lugar conocido como Canchorral o Canchal de Hormas y situado justo por encima del pueblo de Colio.

Los grandes bloques de piedras, algunos de ellos de enormes dimensiones, se han ido acumulando al borde del precipicio, taponando y obstruyendo la entrada superior del cañón. Pero cada cierto tiempo, algunas de esas grandes piedras caen por el empuje de las masas de rocas acumuladas, que se desplazan a su vez por los efectos dinámicos de la lluvia, las tormentas y los neveros, provocando un
estruendo que se oye desde los pueblos cercanos.

En el año 1888 se produjo la conocida en Liébana como “La Gran Nevaona”. La nieve acumulada fue tanta que provocó un deslizamiento masivo del Canchal. Como consecuencia de ello, bajó por la garganta tal cantidad de piedras, de agua y de nieve que se llevó consigo el molino situado en el barrio de La Parte. Como sin duda dijeron los lugareños de entonces, los Diablillos de Colio habían decidido ese día descargar su ira sobre el pueblo.

El mismo fenómeno se repitió con especial virulencia en el mes de mayo de 1902. De nuevo, una gran avalancha de bloques, junto a toneladas de fango, árboles y tierra arrastrados por la masa desbocada de piedra, se precipitó por el cauce del río. La avalancha de rocas, conocida como “La Gran Llená”, se llevó consigo cercas y prados y destruyó las cosechas. El enorme alud se extendió a lo largo de 7 kilómetros hasta llegar al río Deva, llevándose consigo la Ermita de San Lorenzo, que perteneciera hasta entonces al pueblo de Colio.

En el año 1996, los Diablillos de Colio volvieron otra vez a enfurecerse y de su furia resultó incomunicado el barrio de la Parte, en esta ocasión por la crecida del nivel de río por encima del puente y de la pista que comunican al barrio con el resto del pueblo.


Para alcanzar el paraje del Canchorral varias son las posibilidades que tenemos. La menos frecuentada y más salvaje y directa se lleva a cabo desde el barrio de La Parte. En el pueblo de Colio podemos dejar el coche en un margen de la carretera de entrada al mismo. Nos ponemos en marcha retrocediendo unos 200 metros por la carretera por la que hemos llegado a Colio. Llegamos a una desviación en la misma donde un cartel te señala la entrada al barrio de La Parte y la existencia de la casa rural “Los Diablillos”. Cruzamos un puente sobre el río de la Sorda aproximándonos así a las primeras casas del barrio. Es entonces cuando tenemos que prestar atención, debemos girar a nuestra derecha para ir en busca del cauce del río y caminar en paralelo a su cauce, luego cruzamos el mismo dejando éste a nuestra izquierda en el sentido de nuestra marcha y continuamos unos metros por pista hasta que ésta termina en unos prados.

A partir de ese momento dejamos todo rastro de camino y nos adentramos directamente en el cauce de la riega con el objetivo de seguirla en sentido contrario a la corriente de agua.El cauce del río es bastante ancho y pedregoso, con lo que no resulta difícil avanzar por él prestando un poco de cuidado. Vamos progresando por el mismo teniendo frente a nosotros las cumbres del Pico del Acero, Pico Paña, Pico de la Mora, Pico de Soliveño, Pico de Tarabillera y, por debajo de ellos y a nuestra derecha en el sentido de la marcha, el Monte Los Crespos.

Por momentos, el río se estrecha teniendo que avanzar por él vadeándolo de izquierda a derecha y viceversa (en función de la época del año en la que nos propongamos hacer esta actividad, el cauce del río bajará con más o menos agua, lo que supondrá para el montañero tener que emplear más tiempo en vadearlo de un lado a otro).

Seguimos ascendiendo por el río o Riega la Sorda, también conocido como río de Colio, dejando ya a nuestras espaldas el Monte los Crespos. Ahora, el río se ensancha y sale a campo abierto. Si lo seguimos, llegaremos a un estrechamiento donde el río salva los primeros contrafuertes y agujas rocosas que defienden las caídas del Canchorral de Hormas . En este caso nos encontraremos ante una espectacular cascada encajonada entre las peñas que caen del Pico de Soliveño (por lo menos en época de lluvias). La cascada,conocida como el Salto el Agua, impide progresar por la misma riega, por lo que tenemos que buscar una salida. Esta se encuentra un poco antes de la cascada por la derecha, en sentido ascendente. Esta salida consiste en un remonte corto, pero bastante pindio, por
una zona terrosa y herbosa que bordea la Peña el Cuetu, que nos lleva hacia las paredes y canales secundarias que se adentran en la peña (canal Mayor  y canal Angosta). Estas canales secundarias
a las que hacemos referencia, tienen todas,según los pastores de la zona, salida por arriba, hacia la zona de Solajará, un paraje herboso por debajo del Pico del Acero, bien visible desde el pueblo de
Colio, por donde los pastores han tenido que aventurarse en muchas ocasiones en busca de alguna cabra u oveja descarriada.
Alcanzando la cascada del Saltu el Agua  remontando el Río la Sorda. Las flechas nos indican el bordeo
 a la Peña El Cuetu para seguir ascendiendo por el río.  1. Saltu el Agua 2. Peña el Cuetu 3. Pico el Acero

"Saltu el agua"





Río de la Sorda.
Vista desde la Peña El Cuetu, una vez superado el Saltu el Agua




La zona de Solajará tiene comunicación también con los Puertos de Quión a través de la Cuesta de la Vega y con el paraje de Cuevalacero, por debajo del Pico de la Tarabillera y la Huerta de la Tarabillera.

En este episodio de abandono momentáneo de la riega hay que poner atención. Bordeamos la Peña el Cuetu y alcanzamos una especie de collada que de acceso a la campera de la Peña el Cueto , en donde
los helechos hacen acto de presencia de forma cuantiosa, y en donde se localizan dos pequeños grupos de robles que han sobrevivido a la fiereza del agua y las piedras vomitadas desde el Canchal. Al otro lado de la campera podemos observar la Peña Quemada y las canales de la Herradura (a su izquierda según miramos) y Jabariega (a su derecha), pobladas por los hayas del Monte Lovia.


Nuestro objetivo ahora es volver al cauce del río. Unas trochas de ganado nos permitirán flanquear la campera en dirección norte, ascendiendo por la cuesta herbosa hacia las caídas del Canchorral. Mientras ascendemos por la cuesta, podemos observar a nuestra izquierda el tajo provocado por la erosión y la descarga de piedras desde la cuenca superior del Canchorral. Una alambrada protege
a los animales de una posible caída y no nos permite bajar hacia la riega de una forma segura. Por eso debemos continuar ascendiendo por la cuesta hasta llegar al punto más seguro, bien marcado por
el terreno, por donde descenderemos de nuevo a la riega, más o menos hacia la mitad de la panda, después de superar un primer grupo de robles o rebollos.

Entramos en la riega de nuevo. Caminamos por ella con mucho cuidado, ya que las piedras que la pueblan no están bien asentadas y ello podría provocar algún accidente.

Un par de ejemplares de hayas sobreviven por encima de nosotros entre las enormes piedras que han caído desde la cuenca cimera del Canchal.

Nos acercamos al vomitorio principal del Canchorral. Hay que salir por encima de los hayas de la imagen ya que 
de frente la progresión es imposible



Dejamos los hayas a nuestra izquierda y continuamos por la riega dentro de un paraje en donde domina lo vertical. A nuestra derecha podemos observar de abajo hacía arriba diversos emplazamientos como la Horcada Montucu, en donde crece un imponente ejemplar de haya, el Pico de la Tarabillera, cuya cumbre se confunde desde esta perspectiva con la del Pico del Acero, y gran cantidad de pináculos y agujas innominadas, que te hacen imaginarte por momentos la grandiosidad del derrumbe acontecido en 1902.  Una bonita cueva a gran altura, Cuevalagua, nos marca el lugar en donde las aguas surgidas de la misma alimentan el cauce del Río la Sorda, a pesar de la creencia de que el río se nutre única y exclusivamente del agua que cae directamente desde la zona del Canchorral. Desde Cuevalagua también existe comunicación, no sin dificultad, con Cuevalacero y Solajará.

Llegamos a un punto en el que la riega se difumina y nos enfrentamos en primera persona a “Los Brazos del Canchorral”. Nos encontramos ante el vomitorio del brazo principal del Canchorral, el que baja directamente y en línea recta desde las faldas del Pico del Acero. La progresión, sin medios y material de escalada se hace imposible, y el riesgo de padecer un accidente debido a la posible
caída de piedras desde la cuenca cimera del Canchorral es evidente y palpable. Una vez comprobado que la peña no nos deja continuar nuestro “camino” a derecho, tenemos que seguir por nuestra izquierda, asomándonos a un pequeño muro de contención levantado por la propia erosión y la caída de piedras desde el Canchal. Una vez superado el muro de tierra y rocas damos vista a un nuevo pedrero, formado por los derrumbes de otro de los brazos del Canchorral. En este caso se trata del
brazo ubicado más al oeste, que surge de las estribaciones del Hoyu Boronal, pequeña depresión herbosa en las inmediaciones del Pico de las Agudinas, que ha conseguido librarse de los grandes
bloques del Canchorral. El pedrero se encuentra protegido a su izquierda por una
línea de hayas jóvenes que forman parte del Monte Lovia. El paraje es sumamente espectacular
"Brazo" del Canchorral que limita con el Monte Lovia por donde ascenderemos hasta el paraje de Riemus
 para alcanzar el núcleo central del Canchorral de Hormas
El "brazo" del Canchorral por el que ascendemos visto desde arriba. Al fondo la Horcada u Horcá Montucu por donde se puede pasar hasta la zona de entrada de las canales bajo Solajará. Desde la Horcá también se puede bajar buscando el paso hasta los derrubios del Canchorral. 1. Horcá Montucu 2. Paraje de Cuevalagua 3. Brazo más occidental del Canchorral (por donde ascendemos hasta el Monte Lovia y Riemus)

Bajamos hasta el pedrero y nos internamos en el mismo ascendiendo hasta el punto en el que éste termina en una zona de la roca muy lavada por el agua. En este punto, una cascada escupe agua a lo  largo de todo el año, según palabras de Juan Carlos Fernández, habitante de Colio, que nos puso al día sobre la toponimia de esta zona. A partir de aquí nuestra única progresión segura consiste en remontar el Monte Lobia. Podemos hacerlo por su borde norte, más cerca de los muros y, por tanto, más expuestos a la caída de piedras, o mejor y más protegidos por el interior del bosque, disfrutando
en este caso de la belleza juvenil de las hayas, lo que ayudará sin duda a sobrellevar la fuerte  pendiente.

Cuando alcancemos la parte alta nos encontraremos entre los hayas con un vallado de alambre y un sendero, casi ya perdido, que cruza el bosque. El sendero viene de la zona conocida como El Quemao,por encima del Pico Soliveño y la Peña Jumales, y comunica con los puertos de Ullances y la antigua majada de Peña Bermeja. Nuestra intención no es conocer esos parajes, que dejaremos para otra ocasión. Por lo tanto, seguiremos el sendero girando a nuestra derecha, para penetrar de ese modo en el Paraje de Riemus, un mundo de pequeñas islas herbosas que sobreviven a las rocas del Canchal donde el sendero se desdibuja y se pierde entre la espesura.

Entramos en Riemus por el único lugar posible, el Portillo Riemus, saliendo a campo abierto para dirigirnos hacia lo cimero del Canchorral y siempre bien orientados por la propia configuración del terreno. Una vez que hemos salido a campo abierto, tendremos a la vista los primeros derrumbes del cuenco superior del Canchorral.
Foto tomada desde Riemus. Podemos observar los primeros derrumbes del Canchorral
 1. Canchorral de Hormas 2. Pico de la Tarabillera 3. Pico del Acero


 Un senderillo de cabras y rebecos que aparece y desaparece por momentos nos irá dirigiendo hacia el cuenco glaciar, teniendo siempre como referencia una enorme mole de piedra que pone freno al empuje de la masa pétrea y contiene las ganas de echarse a rodar de sus hermanas más pequeñas. Ahora nos encontramos por encima de la cascada por la que pasamos anteriormente, en el paraje conocido como Riemus. A nuestra derecha tenemos el brazo del  canchorral que da origen a dicha cascada.

Bloque gigante


Seguimos ascendiendo intentando no perder el senderillo, hasta llegar a la “gran piedra”. Por fin nos encontramos de lleno ante el Canchorral de Hormas. Ante nuestros ojos descubrimos un gran laberinto pétreo, un impresionante glaciar de piedras de origen similar a cualquier otro, pero que en los Picos de Europa constituye un lugar único, un paraje privilegiado para los amantes de los
lugares aislados y salvajes. En su tortuoso interior, enormes seracs amenazan con provocar grandiosos aludes, a la par que grandes grietas acentúan en el montañero la precaución para sortearlas y le inducen a buscar con ansiedad la seguridad de terrenos más estables.

El Canchorral de Hormas bajo el Pico de la Tarabillera.  1. Pico de la Tarabillera


Las alternativas para superar el Canchorral son varias, aunque en todas hay que utilizar las manos para poder transitar entre las rocas y grandes piedras que pueblan este rincón del Macizo Oriental. El canchal se puede atravesar por su centro, si bien la mejor opción es dirigirnos al Hoyu Boronal, pequeña depresión herbosa bajo la zona conocida como Las Collás , al amparo del Pico de las Agudinas . Desde el Hoyu Boronal bordeamos el Canchorral por su margen izquierdo, bajo las  paredes de las Agudinas y el Picón , serpenteando entre as grandes piedras, buscando los mejores
pasos hasta lograr llegar al Prau los Treños en las inmediaciones del Pico del Acero, habiendo logrado cruzar de esta manera el Canchorral. 

El Canchorral de Hormas desde la cumbre del Pico del Acero.  1. Canchorral de Hormas 2. Prau Los Treños 3. El Picón
 4. Balcayo (Concha Balcayo) 5. Picu San Carlos 6. Altu Las Verdianas.


Grandes bloques calizos ocupan la parte central del Canchorral de Hormas
Los grandes bloques del Canchorral de Hormas. Al fondo "Las Collás"  o Las Collás de Hormas.
1. Collá de Hormas Encimera 2. Collá de Hormas Debajera 3. Hoyu Boronal



El Canchorral de Hormas y el pueblo de Colio 
Transitando por el interior del Canchorral. Bordearlo es más fácil pero menos atractivo







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